¡Buen servicio!

Posted on Abr 26 2019 - 12:43pm by admnakatomi

Me gusta escribir sobre personas que aportan al ámbito de la hostelería algo más que una cara conocida o fama, me gustan las personas que mediante su profesión no sólo se conforman con una nómina y vivir sin sobresaltos, sino que trasladan a otros y otras sus conocimientos con el objeto de causar un bien que repercute al final en la sociedad.

Por eso en esta ocasión os quiero presentar a Juan Carlos Sánchez Otero, un profesor que imparte formación de técnico en Servicio de Restauración en una escuela de Hostelería de la Comunidad de Madrid. No quería privaros del testimonio de un profesional que, con su experiencia, sin duda, va a aportarnos datos muy interesantes de cómo siente y vive un docente en esta noble profesión. Formar y guiar a jóvenes y no tan jóvenes cuya satisfacción es formarse para darnos un servicio de calidad y bonito, sí bonito, a todos nosotros/as como comensales de los restaurantes, hoteles, coctelerías de los que somos usuarios/as, es una tarea que Juan Carlos realiza cada día con el alumnado de este sector desde hace años.

En esta primera entrevista voy a acercarles a Juan Carlos como persona y profesional, habrá una segunda entrega en escasos días en la que tendremos la suerte de que él nos conteste a preguntas como: ¿Cuál es el servicio ideal en sala?,¿qué hay de esos empresarios que no contratan a personal cualificado y formado por pensar que es un gasto y caro?, ¿propinas o no propinas?, y muchas más cuestiones y anécdotas que no os dejará indiferentes.

María Sánchez: Cómo empezó todo, Juan Carlos.

 Juan Carlos: Pues te diría que casi desde que nací. Mis padres tenían un mesón y como me portaba muy bien, me sentaban en el carricoche y los clientes me pasaban en él de mesa en mesa.  Más mayor recuerdo, no se me olvidará, que en verano algunas noches nos daban las dos o las tres de la noche y veía a mi padre contando el dinero de las tragaperras, y yo allí muerto de sueño.

-Allí fue donde comenzó el sacrificio de mi profesión (risas).

Ya empezó a llamarme la atención a ésta profesión, pero llegaron esas edades de colegio de los 13 años en las que no tienes claro qué es a lo que te quieres dedicar, y un día acudieron de la escuela de hostelería al instituto donde yo estudiaba, Móstoles, que era donde  vivía, a darnos una charla y en ese momento me abrieron la mente mostrándome que la hostelería no era solo el típico mesón o la típica cafetería de bebidas y atender al cliente. La curiosidad me ganó y eché la solicitud a la escuela. Me cogieron en la de la Casa de Campo y fue entonces cuando se me abrió el mundo totalmente, además, tuve la suerte de tener a un gran profesor que al día de hoy creo que soy lo que soy gracias a él, porque nos hizo ver que podíamos ser capaces de ser lo que quisiéramos.

María Sánchez: ¿Quieres que escriba su nombre?

Juan Carlos: Francisco López Arias. Me abrió la mente y empecé a interesarme realmente por la que ahora es mi profesión. Se hizo parte de mí y la clave de todo creo que ha sido esto, que no la vives sólo como una profesión sino como te digo, se hace parte de ti.

 María Sánchez: ¿Cómo se desarrollaron esos estudios?

Juan Carlos: Empecé a estudiar mucho, a trabajar y lo bueno fue que éramos un grupo de compañeros muy autoexigentes. Teníamos ese pique sano de querer mejorar, superarnos, pero sin ápice de maldad entre nosotros.

Yo terminé la escuela con dieciocho años, pero ya con dieciséis años me planteaba por qué mis compañeros ya habían, trabajado en hoteles de cinco estrellas y yo sólo había podido trabajar como extra y no contratado; era muy autoexigente pero también era lo que te hacía llegar a conseguirlo.

Cuando terminé de estudiar sala, seguí trabajando por temporadas, fines de semana, navidades… para compatibilizar mis estudios de cocina, pues no sólo quería saber de este ámbito sino de todo lo que ocurría a su alrededor, aprender más.

María Sánchez: Me hace gracia. No te imaginaba en cocina. Tengo tu imagen asociada a esto, a sala, a tu traje impecable, a tus maneras.

Juan Carlos: Sí, yo tenía el título de Técnico especialista en hostelería porque durante cinco años que se estudiaba en FP, también se impartía cocina, pero yo, aunque tuviera claro lo de dedicarme a la sala, quería aprender más.

María Sánchez: ¿Y tu vida laboral, ¿cómo se desarrolló?

Juan Carlos: No te voy a aburrir contando en todos los sitios en los que estuve trabajando. Con diecisiete años ya fui maître, con veintiuno me ofrecieron una oferta: trabajar en el Ritz de ayudante de camarero. Me dijeron que sólo me podían ofrecer eso viendo mi currículo y, una de las claves que te dije que es ser humilde, me ayudó. Vi como un reto empezar de ayudante y avanzar, y así lo demostraba con mi forma de hacer mi trabajo; a los veintiséis ya era maître en el Ritz, donde estuve diez años.

María Sánchez: ¿Cuándo comienzas a impartir formación como docente y por qué te quisiste dedicar a ello?

El profesor Juan Carlos con alumno en el concurso gin-tonic que obtuvo el 1er premio

Juan Carlos: A los veintisiete ya me ofrecieron en el consejo escolar de la escuela plantearme ser docente. Ya en el Ritz, a los nuevos, les orientaba yo, les guiaba y me fue entrando el gusanillo.

Me presenté a oposiciones y empecé de interino. Hablé con mi responsable del hotel para así compaginar clases y trabajo. Trabajé 7 días a la semana, sin librar, ni tuve vacaciones durante dos años. Eso me mermó físicamente por un tiempo, me afectó a las rodillas, pero me di cuenta de que me llenaba mucho transmitir mis conocimientos.

Pasé de servir a Stephen W. Hawking a estar con mis alumnos/as, estoy encantado con ellos.

María Sánchez:  De la formación como docente…

Juan Carlos: Lo que te ayuda mucho en la formación como docente es precisamente la experiencia de haber trabajado en este ámbito, trasladarle la actitud a la hora de trabajar cuando uno mismo ha pasado por esas etapas. Al final es pasar los conocimientos que a mí me ayudaron tanto como profesional, llevarlos por mi dirección, que es lo que yo considero que les va a ayudar, no sólo que hagan lo que yo crea. Yo también aprendo de ellos.

María Sánchez: ¿Como docente, con qué te quedas, ¿qué es lo que más te gusta de ello?

Juan Carlos:  Mi objetivo principal que siempre lo ha sido y siempre lo será, es cuando yo hablo con mis alumnos y alumnas al principio del curso, a la mitad o al cabo de los años, la cara de satisfacción consigo mismo que tienen, el orgullo que sienten de sí mismos, y lo que son capaces de hacer y lo que pueden llegar a hacer. Eso que no me lo dicen, pero yo lo intuyo y lo veo, eso es lo que me da la vida.

María Sánchez: En tus años de docencia, ¿has visto alguna situación dura?  Has conocido a muchas personas y algunos tan jóvenes que, …

Juan Carlos:  He dado sobre todo formación a ciclo superiores, pero desde básica a estos a veces hay situaciones personales muy complejas y muy buenas, y de todas he conseguido sacar lo máximo. Ha habido situaciones difíciles de personas que quieren y no pueden por sus situaciones personales, temas familiares, drogas, o chavales que aún no están maduros o de falta de confianza con sus padres; muchos confían en mí y hay padres que me dan las gracias porque sus hijos confían en mí y me cuentan cómo se sienten. Yo los escucho, les riño, y les hablo como te estoy hablando a ti.

María Sánchez: ¿Detectas desde el primer momento que llegan a la escuela a los alumnos y alumnas de los que piensas: éste o esta, ¿tiene madera?

Juan Carlos:  En líneas generales sí, pero luego hay quien te sorprende gratamente y es muy gratificante porque ves que vas calando en esa persona, que le has dado ese punto que le faltaba despertar.

Mesa montada por el alumnado para un grupo de comensales.

María Sánchez: ¿Qué es el éxito para ti?

Juan Carlos: ¿qué es? ¿llegar a trabajar en un restaurante de lujo? No, para mí es proponerte algo por lo que luchar y conseguirlo. Si no lo consigues, pues nada, pero lo has luchado. Ponerte un objetivo y, con trabajo, humildad y respeto a los demás, intentar conseguirlo. Y es lo que les digo al alumnado.

María Sánchez: ¿A dónde quieres ir en este momento de tu vida profesional?  Eres muy joven y con mucha experiencia y además sabes utilizarla bien, porque hay personas que tienen experiencia durante muchos años, pero en hacer las cosas mal. Ya eres docente con una oposición ganada con esfuerzo y por vocación, haces una labor encomiable en la formación de nuestros jóvenes y no tan jóvenes, esto suma y sigue por lo que veo.

¿Qué quieres en estos momentos conseguir?

 Juan Carlos: Una plataforma para que de una manera u otra todos intentemos enseñar en la misma dirección; esto significa que nuestro cliente tiene que ser el alumnado, realmente.  Conseguir tal vez puestos de mandos para intentar hacer las cosas como creo que considero que se deben hacer o pertenecer a un grupo de profesorado que quieran tomar las riendas para llegar a otros estamentos superiores.

  María Sánchez: Cuando se gradúa tu alumnado, ¿qué te llevas a casa ese día?

Juan Carlos: Esa cara de satisfacción que todos y todas tienen ese día, pero lo más importante es que la mantengan siempre. Me dan las gracias, pero para mí, las gracias están en esas caras que veo de ilusión, y sentirse orgullosos. Me quedo con eso, pero no las necesito, no las busco.

Me viene a la mente la frase, << No hay alumno imposible si la escuela es buena>> y toma más sentido escuchando a Juan Carlos Sánchez Otero mientras escribo esta entrevista.

En unos días nos vemos ¡Buen servicio!