EL NUEVO ALIADO de las pieles atópicas

La dermatitis atópica es la segunda patología cutánea más importante tras el acné en nuestro país. Su prevalencia se ha triplicado en los últimos 30 años.

Tanto es así que el 30% de las consultas dermatológicas están relacionadas con los eczemas.

Esta patología inflamatoria crónica afecta en gran medida a los menores de 16 años, un 20% sufre atopía, y en mayor medida al público femenino.

Las pieles atópicas o susceptibles al eczema, se caracterizan por ser secas y contar con una barrera cutánea alterada asociada a un desequilibrio del microbioma, siendo más vulnerables a los microorganismos y a la contaminación.

Durante un brote, la piel atópica pica, lo que lleva a la persona que lo padece al rascado, por lo que es habitual la aparición de lesiones inflamatorias, enrojecimiento, así como descamación, acompañada, en ocasiones, de dolor intenso.

El 50% de las personas que sufren dermatitis atópica en España no se sienten a gusto con su propia imagen y afirman que la condición de su piel afecta directamente en su estado de ánimo, provocando que la persona que la sufre llegue, incluso, a cambiar aspectos de su vida cotidiana.

Y es que dos de cada tres pacientes sufren picores más de 12 horas al día…

Sus causas pueden ser genéticas (el 70% de los pacientes con dermatitis atópica tienen un antecedente familiar de atopia), inmunológicas o por anormalidades en la barrera cutánea; pudiendo acentuarse por factores psicológicos como el estrés, la ansiedad… o medioambientales y externos como el cambio de temperaturas, geográficos, productos de limpieza, higiene, ciertos alimentos o alérgenos aéreos como polvo, pelos de animales o ácaros.

LOS ÁCAROS y su rol inflamatorio

Recientemente se ha demostrado que estos últimos desempeñan un rol importante en las causas externas inflamatorias, ya que se alimentan de nuestra piel muerta dañando aún más la barrera cutánea, siendo su prevalencia mayor en pacientes atópicos, lo que conduce a una exacerbación de la enfermedad.

 Y es que los ácaros producen un líquido alergizante y proteasas, que penetran fácilmente en la barrera alterada y desencadenan o amplifican las reacciones inflamatorias.

Para tratar la piel atópica, se necesita una acción anti-inflamatoria y una acción emoliente, para proteger y restaurar la barrera cutánea con el fin de evitar brotes.

Para ello, el laboratorio dermatológico SVR, que tiene como filosofía ofrecer a sus consumidores productos seguros y eficaces, ha desarrollado Topialyse Baume Protect +, un bálsamo triple acción, anti-picores e irritaciones que calma y repara la piel durante 48 horas y protege especialmente contra los ácaros y la contaminación gracias a una innovadora fórmula con ceramidas patentada.