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El pasado día 15 tuvimos la suerte de ver y disfrutar de ‘CABALLEROS EN LA MAR’, una experiencia Gastronómica, musical y visual, todo ello desde un marco impresionante como es el Monasterio de Úcles.

Los actos conmemorativos del V Centenario de la Vuelta al Mundo, no podían pasar desapercibidos en el Monasterio de Uclés, siendo la sede de la Orden de Santiago “Caput ordinis”. Fernando de Magallanes antes de partir a dar la vuelta al mundo, solicitó al emperador Carlos V y, además Maestre de las Órdenes Militares, ser nombrado caballero de la Orden de Santiago y fue premiado con la dignidad de Comendador de la Orden.

Por esa circunstancia, la nueva gestora del Monasterio de Uclés ha diseñado el programa “Caballeros en la Mar”, que incluye una serie de actos que pretenden rendir un justo y merecido homenaje a los caballeros de la Orden de Santiago que surcaron los mares en misiones varias. La orden se signi có en sus acciones terrestres, pero también tuvo galeras surcando el Mediterráneo al servicio de la corona española y sus caballeros participaron en acciones bélicas, exploradoras y de investigación. Sus caballeros no han sido sólo monjes-guerreros, también signi cados marinos, científicos y poetas, que serán recordados en los actos incluidos en el programa “Caballeros en la Mar”.

ESPECTÁCULO

El espectáculo musical y gastronómico “Caballeros en la Mar” es la aportación del Monasterio de Uclés, bajo el patrocinio de Fernando Núñez, a las celebraciones y actos de conmemoración del V Centenario de la vuelta al mundo de Magallanes y Elcano. Fernando de Magallanes fue comendador de la Orden de Santiago y el monasterio de Uclés, cabeza de dicha orden.

Basado en el relato:

“Relación del primer viaje en torno al globo” de Antonio de Pigafetta, el cronista incondicional de Magallanes, y en el libro “Magallanes. El hombre y su gesta”, de Stefan Zweig, el espectáculo “Caballeros en la Mar” intenta plasmar las sensaciones y vivencias de un marinero anónimo que hubiera podido viajar en esta u otra expedición a través de las rutas que en el s.XVI surcaban los mares desconocidos.

El espectáculo, con la dirección artística de David Pérez se basa en las sensaciones y vivencias íntimas de un marinero anónimo embarcado rumbo a mares desconocidos. La nostalgia, la gallardía y espíritu de aventura, la alegría y esta en tierras de acogida, la soledad sórdida, el miedo a lo desconocido, la muerte, la fascinación, la gesta, el cansancio y desfallecimiento, la ansiedad… las pasiones humanas en momentos extremos son, en de nitiva, las que intentan transmitirse en este musical narrativo-pictórico a través de la música renacentista, la imagen artística y la palabra.

La Sala Grande del monasterio se convierte en una nave, una especie de arca en la que navegan los artistas y el público. Un gran cuadro con imágenes en movimiento divide el espacio escénico en dos. Por un lado un marinero anónimo, inconsciente de la presencia del público, habla en voz alta lo que va escribiendo en su diario. Se encuentra en la cubierta de la nave y el mar inunda el cuadro. Al otro lado, los músicos, colocados como si fueran en la bodega del barco. Sus rostros aparecen y desaparecen tras los dibujos que van desarrollando una historia paralela, construida con imágenes de una ensoñación.

El programa:

Seleccionado y orquestado por Luis Carlos Ortiz, director musical, se basa en la música del renacimiento de la corte española del s.xvi. La orquestación hecha para un pequeño grupo de cámara, nos remite a temas que hubieran podido escucharse en un barco durante la travesía en alguno de los viajes, y combina momentos de gran intensidad rítmica con otros de gran espiritualidad.

Mediante la palabra, el guionista Andrés Alés, intenta apuntalar estas emociones a través de un diálogo interior, íntimo, casi un pensamiento transmitido a media voz por el protagonista… un marinero anónimo que plasma en su diario las vivencias y emociones más profundas que se producen durante el viaje.

Los dibujos:

De la ilustradora Ana Yedros crean un escenario inde nido y surrealista, casi como surgidos de la mente del marinero en momentos de ensoñación. La obra artística convive con los músicos creando un retablo en movimiento.

La cena temática se desarrolla en el Claustro Alto del monasterio. El espacio se inunda con re ejos del mar, y como si estuviéramos en la cubierta de un barco, el público se sienta en mesas alargadas para compartir el menú. Diseñado por un chef de prestigio y acompañado por vinos de la DO Uclés, el menú se basa en un recorrido geográ co y cultural y se compone de alimentos y especias que pudieron ir en los barcos en sus viajes alrededor del mundo.