Las plantas se han convertido en un elemento decorativo imprescindible en cualquier hogar, aportan color y calidez a los espacios.

Llenan de vida y de energía positiva cualquier rincón y ayudan a purificar el aire, siendo grandes aliadas para la salud.

Por ello, son mucho más que decoración, no debemos olvidar que son seres vivos que crecen con nosotros y, si los cuidamos como corresponde, pueden acompañarnos muchos años.

Omotesandō es la mejor opción para conseguir un hogar verde, saludable y bonito. Plantas con las que podrás decorar tu hogar aunque no sepas de jardíneria, no cuentes con mucho espacio o no dispongas de mucho tiempo para cuidarlas.

Bajo el lema “llevar un trozo de naturaleza dentro de tu hogar”, nace Omotesandō en 2018, un proyecto innovador y una auténtica fantasía natural con creaciones artesanales inspiradas en la tradición japonesa.

Jardín en un bol es el nombre que reciben sus terrarios, es decir, un recipiente de cristal que guarda plantas en su interior.

También llamados Jardines en botella, estas composiciones de plantas son como jardines eternos.

Pequeños ecosistemas naturales en cuyo interior se crea un microclima perfecto para que las plantas se desarrollen y crezcan con los mínimos cuidados, ya que prácticamente se riegan solas.

En Omotesandō, han perfeccionado la técnica de los terrarios empezando a crear Jardines en un bol únicos.

Un origen curioso y totalmente accidental

Un doctor inglés, Nathaniel Bagshaw, quiso analizar la eclosión de las crisálidas y encerró a unas mariposas en jarrones de cristal con tierra en la base.

Al poco tiempo, las semillas y esporas que había en la tierra empezaron a brotar de manera espontánea. Así fue como descubrió que un terrario era un medio ideal donde podían vivir y sobrevivir plantas de manera autónoma debido al cliclo del agua de evaporación y condensación

Su cuidado es de lo más sencillo

Cuidar un Jardín en un bol es muy sencillo, solo necesita regarse una vez al año, incluso menos, si el musgo aún presenta un aspecto húmedo.

Funcionan como un pequeño ecosistema donde el agua sigue su propio ciclo: se evapora, se condensa y riega los componentes que forman el jardín constantemente, ¡cómo si fuera lluvia!.

También es importante la ubicación, debe recibir luz solar indirecta, de lo contrario secaría el musgo.