Inmersos como estamos en un viraje del turismo que aprecia, busca y potencia lo local y el interior, Castilla-La Mancha se posiciona como un destino de fin de semana perfecto gracias a su cercanía a la capital y a su inmensa riqueza histórica, natural, gastronómica y, en los últimos tiempos, enológica.

Para hacer, hay mil planes aptos para todos los gustos, y para alojarse, nada mejor que elegir entre las opciones que engloba el sello de calidad Red de Hospederías de Castilla-La Mancha, una iniciativa de la Junta que nació en 2019 para dinamizar el sector turístico en la zona, impulsar el desarrollo rural y crear experiencias únicas para el viajero a través de sus alojamientos más singulares.

Los establecimientos que forman parte de la Red de Hospederías de Castilla-La Mancha son independientes y distintos entre sí, pero comparten una serie de parámetros de calidad:

Están asentados en edificios de interés patrimonial; defienden los encantos de la región tanto a través de sus servicios como de su oferta culinaria y velan por la conservación de la cultura y del medio ambiente.

Todos estos valores definen y se identifican con el Hotel Boutique Adolfo, alojado en un edificio de interés histórico en la ciudad de las tres culturas, en el que suma a su oferta de alojamiento lo mejor de la gastronomía castellanomanchega.

Con un total de 12 habitaciones, este hospedaje con encanto destaca por encontrarse en un edificio que ha sido testigo y partícipe de la rica historia de la ciudad.

Otro de los puntos fuertes de este hotel boutique es la terraza, desde la que los visitantes pueden disfrutar de una vista privilegiada del alcázar toledano y de una panorámica excelente del casco histórico de la capital manchega.

UN PROYECTO FAMILIAR QUE APUESTA POR LA EXCELENCIA

El Hotel Boutique Adolfo toma el nombre de su propietario, Adolfo Muñoz, que es además chef y presidente del Grupo Adolfo.

Fue en el año 2000 cuando la familia Muñoz García –Adolfo, junto a su mujer y sus hijos– adquirió el emblemático edificio en el que se ubica su establecimiento hotelero, pero sería varios años más tarde, en 2016, y con una millonaria inversión de por medio, cuando realizaron los trabajos de rehabilitación necesarios para convertirlo en el espacio de referencia que es hoy.

En 2018 abría con un aspecto renovado, pero manteniendo parte de su esencia, que se deja ver, por ejemplo, en los frescos modernistas con motivos florales, que fueron conservados.

Precisamente, parte de su encanto reside en el espacio que ocupa, cuyo origen se remonta al siglo XIX, aunque fue a comienzos del siglo XX cuando se reformó el edificio por primera vez para acoger e inaugurar el histórico Café Español de Toledo, que en la actualidad continúa formando parte del conjunto.

OFERTA GASTRONÓMICA CASTELLANOMANCHEGA

Es precisamente en el Café Español, conservado y actualizado dentro del edificio, donde se sirven los desayunos recién hechos, ofertados tanto a los visitantes que pernoctan aquí como a todos aquellos que se encuentren en el centro histórico de Toledo y deseen entrar a disfrutar de la primera comida del día.

Además de este café con historia, el proyecto cuenta con un restaurante que suma otra propuesta de valor al alojamiento, con una experiencia gastronómica diseñada por Adolfo Muñoz, chef con una dilatada carrera que ha sido reconocida con dos soles en la Guía Repsol y varios premios nacionales.

Su propuesta abarca diferentes tipos de cocina, exquisitos y atemporales, que reflejan la riqueza de la gastronomía castellanomanchega.

Se concreta en un menú degustación con maridaje que incluye una amplia selección de vinos nacionales e internacionales.