Anhelamos que lleguen, pero a veces, pueden despertarnos emociones no esperadas como estrés, desconcierto, tristeza o culpa. La app de meditación Petit BamBou te cuenta por qué y cómo afrontarlo.

No vamos a poner en duda que las vacaciones son uno de los momentos (sino el que más) más esperados del año.

Esos días en los que nos visualizamos disfrutando del dolce far niente, cada cual, en su destino elegido, logrando eso que varios estudios respaldan: una disminución del estrés y mejora del bienestar, un aumento de la felicidad y del relax. Una investigación de la Universidad de California encontró que el impacto positivo en la salud mental al marcharse de vacaciones puede durar hasta dos meses después del regreso.

Otro de la American Psychological Association, destaca la capacidad de este periodo para reducir el burnout y mejorar la productividad a largo plazo. Peeeero…

No todo es de color de rosa, o no siempre. Hay ocasiones en las que los preparativos, así como la adaptación, pueden producir situaciones inesperadas y desafiantes, acompañadas de emociones intensas. 

Las emociones “no bienvenidas”

Las detalla Teo Luna, profesor experto en mindfulness y colaborador de Petit BamBou:

  • Estrés. “En primer lugar, el estrés generado por cerrar todas las tareas pendientes antes de partir. Esta sensación de responsabilidad excesiva, a veces se traduce en más horas de trabajo, menos descanso y conflictos tanto en el ámbito laboral como en el familiar”. Otra fuente de posible estrés es la preparación de las vacaciones: a medida que se acerca el día de partida, la lista de cosas por hacer parece interminable.
  • Pérdida de control. “El cambio radical de nuestras rutinas puede sentirse como una pérdida de control, requiriendo un mayor esfuerzo para adaptarnos y ser flexibles ante los imprevistos. Esto está estrechamente relacionado con cómo hemos vivido el resto del año; si nuestro nivel de estrés ha sido alto, la mente no entiende por qué, de repente, estamos tumbados sin hacer nada y sigue buscando problemas que resolver, manteniendo un alto nivel de alerta. Necesitamos tiempo para reconocer el cambio y adaptar nuestro ritmo a la nueva situación. Esta brusca adaptación es la razón por la cual es común enfermar al inicio de las vacaciones.
  • Tristeza, ansiedad o culpa. Nuestro estado emocional también puede verse afectado y aparecer estas emociones por “no estar produciendo”, e incluso ira ante el desagrado experimentado, o estados de euforia exagerada que nos desconectan de la realidad, cuenta Teo Luna.
  • Conflictos con el entorno. Estos cambios no solo nos afectan a nosotros, sino también a nuestra pareja, familia y amigos. “Las vacaciones alteran nuestras relaciones, pudiendo generar problemas derivados de la convivencia diaria y el cambio de responsabilidades. Pasamos más tiempo, y de mayor intensidad, con nuestros seres queridos, lo que requiere una dosis extra de autorregulación, empatía, paciencia y comprensión”.
  • Falta de desconexión tecnológica. Cuánto nos cuesta hacer un détox digital, ¿verdad? Y, sin embargo, el verano es la mejor época para ello. “El dispositivo nos recuerda constantemente los correos, llamadas, noticias y aquello que pasa en redes sociales, dificultando esa desconexión”, opina el colaborador de Petit BamBou.

“Todo esto hace que nuestro periodo de descanso sea más complicado que en generaciones anteriores y requiera mayor intención y propósito, pero a pesar de estos desafíos, los periodos de ocio y disfrute son absolutamente necesarios. Aquí es donde entra la práctica de meditación”, revela Teo Luna.

La meditación, el S.O.S del relax veraniego

Para el experto, meditar es el aliado ideal a la hora de disminuir esas emociones no deseadas y lograr otras positivas:

  • Parar. Necesitamos hacer pausas incluso durante las vacaciones. Al parar, permitimos que nuestra mente reconozca cada momento de manera más clara, facilitando la conciencia del periodo de descanso.
  • Calma y relajación. La meditación propicia estados de tranquilidad y calma, conectándonos con el verdadero propósito de las vacaciones: tener paz para disfrutar de las personas y lugares donde estamos.
  • Regulación emocional. La calma y conciencia nos permiten reconocer y regular nuestras emociones más intensas, mejorando la gestión de las situaciones.
  • Profundidad en las experiencias. La presencia plena hace que todo se vuelva más intenso y vívido. Hasta las experiencias más sencillas se vuelven cautivadoras.
  • Conexión en las relaciones. La calma nos permite ver a los demás de manera más amable y benevolente, reduciendo el estrés y los conflictos.

Cómo meditar en vacaciones

Teo Luna aporta algunos consejos para beneficiarte de la meditación en tu descanso estival, y de paso, en tu vida cotidiana: Es fundamental poner atención en la respiración: Dedicar 5, 10 o 15 minutos diarios, buscar un lugar cómodo, cerrar los ojos (o mantenerlos entreabiertos), y tomar conciencia de la respiración, poco a poco, sin cambiar nada en ella, sin preocuparte si surgen pensamientos, simplemente volvemos a nuestra respiración de manera amable.

En segundo lugar, poner atención a las acciones diarias: caminar, comer, ducharnos, nadar…  Cualquier acción puede ser un acto de meditación al prestarle atención plena. Y aunque cualquier lugar es válido (incluso en un avión), en plena naturaleza es más sencillo desconectar para conectar con una experiencia más profunda.

¿Ya meditabas antes? Según Teo Luna, en ese caso las vacaciones pueden ser un reto para mantener la práctica. “Los cambios de horario y lugar pueden distraernos, pero es una oportunidad para observar los beneficios de la meditación, ser flexibles y amables con nosotros mismos. No te preocupes si tu práctica no es diaria, cinco minutos pueden marcar la diferencia. Cualquier momento es un gran momento para parar y tomar conciencia del momento presente. La práctica de la meditación no solo puede mejorar tus vacaciones, sino también transformar tu vida para siempre”, termina el experto.

Jose Javier Arce
José Javier Arce Cid, es titulado en Producción de Audiovisuales, Radio y Espectáculos, en el año 2001, ese mismo año realiza las funciones de Productor Ejecutivo en el cortometraje “Revolución”. Después de este cortometraje me dedique a producir y dirigir varios programas para televisiones locales, entre ellos destacamos “Mundo Zion” dedicado al mundo del videojuego y “8 Milímetros”, dedicado al mundo del corto. En los últimos años me he dedicado a realizar el programa de cine “35HD” para televisionalternativa.com y que durante dos temporadas se emitió en Onda 6 TV y la red de televisiones locales de Vocento. En el año 2012 ha dirigido su primer cortometraje, un documental, ‘Tarde de Transistores’.