Samo’s BBQ llega a Madrid desde el deseo y la necesidad de su propietario, César Galán, de querer contar su propio sueño americano.

Aquel que viene obsesionando a Samo –como le llaman sus amigos– desde hace ya varios años.

Razón de peso por la que Samo’s BBQ nace como un guiño profesional y amistoso hacia John Malek, mentor de Samo y persona que le descubrió el universo de las barbacoas americanas.

Ahora, en su vuelta en Madrid, Samo ha decidido andar en solitario con un restaurante ubicado en la zona de Plaza del Perú, en la zona de Chamartín: su propio homenaje al mundo de las barbacoas a través de los asados y ahumados, los bocadillos inspirados en los food trucks de las avenidas más reconocidas de Estados Unidos y las icónicas smashed burgers.


UN SMOKEHOUSE AL MÁS PURO TÍPICO ESTILO AMERICANO

El espacio de Samo’s BBQ ha sido concebido y teniendo en mente a la típica cabaña de ultramarinos que se encuentra en los pantanos de Estados Unidos, con una estética que busca reflejar la de aquellos lugares a los que los leñadores van a afilar sus hachas, a los que los pescadores van a comprar sus anzuelos y los locales recurren para comprar su bebida después de un largo día de trabajo.

Pero es la barbacoa de Samo’s BBQ la que busca ser la punta de lanza de este proyecto. Uno en el que combustión de la cocina no es el gas ni la electricidad, sino la madera: con un horno de 600 kg que le permite a su cocinero asar cada día hasta 100 costillares a la vez.

“Todo lo que pasa por mi restaurante se cocina con madera, no con electricidad”, comenta Samo de cómo es un horno fabricado a mano por un herrero artesano de confianza, de forma minuciosa y el que se encarga de dar vida a todas y cada una de sus recetas.

Las elaboraciones que más destacan de la carta de Samo’s BBQ son asados como el brisket o unas costillas con barbacoa con aroma de café o con una salsa barbacoa a la que da vida el azúcar de frutas de temporada; así como un pulled pork hidratado con Gold Sauce –elaborada con mostaza–.

En el caso de sus jugosas smashed burgers –Cheeseburger, Pork Ribs Burger y Buffalo Burger–, Samo se centra en una carne picada compuesta de cuatro partes de la vaca.

Los bocadillos, en cambio, llegan en la forma de un Philly Cheesesteak, Pastrami, Lobster Roll o el Cubano.

Todos ellos acompañados de sides como col salad, Mac & Cheese y beans. Y para terminar: un Key Lime pie como postre y sin duda, una de las reinas de la casa.

Tanto las burgers como los bocadillos se apoyan en la plancha para su elaboración, pero su materia prima en algún proceso ha pasado por el humo.

Cien referencias de whiskeys y bourbons son su parte de su apuesta líquida, acompañados de una limonada casera, cócteles clásicos y hasta 15 referencias de cervezas, cada una de ella cuidadosamente escogidas.

“La cerveza americana por excelencia es la Budweiser, por la que es nuestra protagonista. Pero también contamos con otras marcas, como Alhambra roja, por el tiempo que pasa en barrica madera”.

Además, Samo’s cuenta también con una tienda en el que el merchandising con el logo de la casa cobra vida como el perfecto souvenir en camisetas, camisas y mandiles. Además, una selección de los productos con los se hidratan y especian los asados hace acto de presencia para que cualquiera pueda replicar el excepcional sabor de Samo’s en la comodidad de su hogar.

Precio medio: Entre 17€ y 21€ por persona.

Dirección: Plaza del Perú nº1

José Javier Arce Cid, es titulado en Producción de Audiovisuales, Radio y Espectáculos, en el año 2001, ese mismo año realiza las funciones de Productor Ejecutivo en el cortometraje “Revolución”. Después de este cortometraje me dedique a producir y dirigir varios programas para televisiones locales, entre ellos destacamos “Mundo Zion” dedicado al mundo del videojuego y “8 Milímetros”, dedicado al mundo del corto. En los últimos años me he dedicado a realizar el programa de cine “35HD” para televisionalternativa.com y que durante dos temporadas se emitió en Onda 6 TV y la red de televisiones locales de Vocento. En el año 2012 ha dirigido su primer cortometraje, un documental, ‘Tarde de Transistores’.