Wai Wai

Wai Wai presenta sus cepillos de dientes de bambú biodegradables, ecosostenibles y antibacterianos.

La limpieza bucal también es posible sin plásticos ni sustancias nocivas para el planeta, gracias al bambú y al nylon.

El bambú es una planta que destaca por su flexibilidad, resistencia y por su crecimiento acelerado. Debido a este último detalle es capaz de absorber 5 veces más dióxido de carbono y de producir un 35% más de oxígeno que los árboles comunes. Todo ello lo hace el material perfecto para fabricar objetos cotidianos como cepillos de dientes.

El ciclo de vida de un cepillo tradicional

Utilizamos alrededor de 300 cepillos de dientes a lo largo de nuestra vida, los cuales tardan más de 100 años en descomponerse y pasan a formar parte de los millones de residuos que flotan en el mar. El bambú es la mejor opción porque, ademas de ser biodegradable y pasar a formar parte de la tierra en 90 días, podemos depositarlos en la basura orgánica y disminuir el consumo de plástico.

Por otro lado, sus propiedades antibacterianas y de auto-limpieza son las responsables de que no se necesiten pesticidas ni fertilizantes durante su cultivo. Un. Dato más a favor para la higiene de nuestra boca.

Los cepillos de Wai Wai están fabricados en este material a excepción de las cerdas, que son de Nylon (libres de BPA).

El ciclo de vida de uno de estos cepillos es de 3 a 6 meses y una vez que vayamos a deshacernos de él, la forma correcta de hacerlo, añade Javier Sánchez, cofundador de Wai Wai, “hay que recortar las cerdas y depositarlas en el contenedor de “otros residuos” y el resto del cepillo bien se puede tirar en el contenedor de “orgánicos”, plantar en la tierra para su total descomposición o reciclarlo como juguete para mascota”.

Ventajas de usar un cepillo de dientes de bambú

  • Colaboras con el medio ambiente
  • Sus propiedades antibacterianas y de autolimpieza cuidan de tu salud bucal
  • Reduces el número de residuos y de plásticos en el planeta
  • Ayuda a disminuir la contaminación y las emisiones de CO2
  • Son biodegradables y regresan a la tierra como alimento