La manicura ya no es un complemento, es un gesto de estilo con identidad propia. En 2026, las uñas se consolidan como una de las categorías beauty más creativas, técnicas y expresivas del momento. Lejos de limitarse a “llevarlas arregladas”, la manicura se convierte en una forma de comunicación estética, capaz de elevar un look completo o definir una actitud.
Las pasarelas internacionales ya lo confirman y la calle empieza a adoptarlo. Este año veremos uñas más pensadas, más sensoriales y con una clara intención estilística. Desde el minimalismo pulido hasta el maximalismo joya, todo cabe si hay coherencia y personalidad. Lara Royo, Brand Manager de Mavala, analiza cómo estas tendencias se traducen en el día a día real y qué claves harán que funcionen más allá de las redes sociales.
UÑAS CUADRADAS Y ESTRUCTURAS: EL REGRESO DEL ÁNGULO ELEGANTE
Las formas redondeadas pierden protagonismo frente a líneas rectas y definidas. En 2026, las uñas cuadradas regresan con fuerza en todas sus versiones: desde la clásica hasta la coffin o la cat claw. Se imponen por su estética limpia, casi arquitectónica, que transmite seguridad y modernidad.
Según Lara Royo, esta forma encaja con una nueva idea de belleza más empoderada, donde las estructuras marcadas refuerzan el carácter del look. Además, su versatilidad es una de sus grandes ventajas: funcionan igual de bien en manicuras sobrias que en propuestas más llamativas.

NACARADOS, TRANSPARENCIAS Y EFECTO “UÑAS DE CRISTAL”: LA SOFISTICACIÓN INVISIBLE
La tendencia “glazed”, que ha dominado las manicuras entre 2023 y 2025, evoluciona hacia un acabado aún más etéreo. En 2026, el brillo se vuelve interno: capas translúcidas, matices perlados, reflejos suaves y texturas que recuerdan al vidrio o al nácar.
Esta manicura se posiciona como una de las favoritas del año porque equilibra elegancia y naturalidad. Favorece a todos los tonos de piel, funciona especialmente bien en uñas cortas o medias y se adapta a múltiples contextos. No es casualidad que se perfile como la opción estrella para novias, eventos y entornos profesionales.

LOS COLORES DE 2026: ROJOS CEREZA, AZULES JOYA, VERDES BOSQUE Y NUDES FRÍOS
La paleta cromática del próximo año se mueve entre dos universos bien definidos. Por un lado, los tonos joya profundos y sofisticados: rojo cereza oscuro, azul zafiro, verde esmeralda o marrón caramelo. Colores intensos que aportan presencia y elegancia inmediata.
Por otro, los nudes fríos y luminosos ganan terreno frente a los tonos cálidos. Inspirados en la porcelana, la leche o la arena perlada, refuerzan la estética pulida y minimalista que marcará muchas de las manicuras de 2026. La clave estará en la calidad del acabado y la precisión técnica.

RAYAS GRÁFICAS, ESTÉTICA RETRO Y LÍNEAS DE PODER
El espíritu gráfico de los años 60, 70 y 90 regresa al nail art con fuerza. Rayas verticales, diagonales, dobles líneas en contraste o pequeños acentos geométricos sobre bases claras se convierten en protagonistas.
Lara Royo señala que esta tendencia conecta con una generación que busca manicuras con intención visual, pero sin recargar. Es una propuesta muy versátil, perfecta para uñas cortas, que permite infinitas combinaciones: desde el clásico blanco y negro hasta mezclas con tonos pastel o neón.

MAXIMALISMO 3D Y UÑAS JOYA: LA EXPRESIÓN EN RELIEVE
Cristales, perlas, gotas efecto “glass”, relieves metálicos y microesculturas convierten las uñas en auténticas piezas artísticas. El nail art en tres dimensiones será la versión más expresiva de la manicura en 2026.
Eso sí, no llega para sustituir al resto de tendencias, sino para convivir con ellas. Tal y como explica Royo, el maximalismo se adapta por niveles: desde un único detalle en un dedo hasta composiciones completas. Será especialmente popular en ocasiones especiales, eventos creativos y perfiles con una fuerte identidad estética.

UÑAS CON MENSAJE, MÁS ALLÁ DE LA MODA
La manicura de 2026 no va de seguir normas rígidas, sino de intención. Técnica, creatividad y coherencia estética se unen para transformar las uñas en un verdadero lenguaje de estilo. Minimalista o maximalista, discreta o escultórica, la clave estará en que cuenten algo sobre quien las lleva.























