Dicen que el verano empieza cuando te tomas el primer helado, cuando pisas la playa… o cuando activas el “out of office”. Error. El verano empieza cuando cambias de zapatos.

Porque no, no elegimos alpargatas al azar. Las elegimos según el plan, el mood y, siendo honestas, según quién queremos ser ese día. Y justo ahí es donde entran los nuevos modelos de ALPARGATAS MARETAS.

Una colección que no solo actualiza un clásico, sino que lo adapta a cada momento del día y, casi más importante, a cada estado de ánimo. Porque sí, las alpargatas también hablan de nosotras, de ir relajadas, más sofisticadas, un poco románticas o con ganas de comernos la noche. ¡¡¡No va solo de calzado. Va de actitud!!!

Hoy analizamos cuatro momentos, cuatro moods, cuatro versiones de ti y cuatro alpargatas Maretas que encajan (demasiado bien) en cada uno de ellos.

MAÑANA: CAFÉ Y AL LÍO

El día empieza despacio, con un café largo y la sensación de que no hay prisa. Aquí encaja Valeria Negra (también está en cuero), una alpargata plana que redefine lo básico y demuestra que la comodidad no está reñida con el estilo. Es ligera, flexible, casi imperceptible al caminar, pero con la suficiente estructura como para acompañarte durante horas sin pensar en el calzado.

Tiene algo que la hace especial, esa mezcla entre tradición y funcionalidad actual. La base de yute mantiene ese espíritu artesanal tan reconocible, pero se combina con acabados pensados para el ritmo real del día a día, aportando una sensación de suavidad y confort constante. No aprieta, no pesa, no molesta. Simplemente funciona.

Es la alpargata que te pones sin mirar y aciertas. Atemporal, versátil, sin fecha de caducidad. La que sobrevive a tendencias y a cambios de armario porque siempre tiene sentido. Porque hay días en los que menos, definitivamente, es más.

MEDIODÍA: PLANES Y LO QUE SURJA

La luz sube, los planes aparecen y todo pide un poco más de presencia. Julia Oro entra en escena con esa capacidad de transformar lo cotidiano en algo ligeramente más sofisticado. Su cuña aporta altura, pero sin renunciar a la estabilidad ni a la comodidad real, esa que se agradece cuando el día se alarga más de lo previsto.

Aquí la diferencia está en los materiales y en cómo se trabajan. La piel aporta ese acabado más pulido, más luminoso, que eleva el conjunto sin hacerlo rígido. Y la construcción, pensada para adaptarse al pie, hace que la sensación siga siendo ligera, casi natural, pese a la altura.

Estiliza sin incomodar y acompaña sin imponerse, casi como todas las alpargatas Maretas. Es una de esas piezas que equilibran perfectamente estética y funcionalidad. Y que convierten una comida improvisada o una jornada de recados en algo con un punto más cuidado, sin esfuerzo.

TARDE: DESCONEXIÓN E INICIO DE ALGO

Hay una hora en la que el día se vuelve más lento, más suave, casi dorado. Clara Rosa encaja exactamente ahí. Es esa alpargata que introduce un matiz distinto, más emocional, más delicado, sin perder la esencia práctica que define a la colección.

Su ligereza sigue siendo protagonista, pero aquí se suma un componente más estético, el color, la textura, ese aire femenino que no resulta evidente ni excesivo. Es cómoda, sí, pero también tiene intención. Y eso marca la diferencia.

Se adapta al pie con naturalidad, acompaña el movimiento sin rigidez y mantiene esa sensación de frescura incluso cuando el calor aprieta. Pero, además, aporta algo más: transforma. Hace que un look sencillo se sienta más pensado, más especial, sin dejar de ser fácil.

Es la alpargata que demuestra que lo sencillo también puede tener carácter.

NOCHE: CUANDO TODO SE VUELVE UN POCO MÁS ESPECIAL

Y entonces llega la noche. Los planes se alargan, el aire cambia y el look también pide otra actitud. Dolores Beig responde a ese momento con presencia, con altura y con ese equilibrio entre sofisticación y comodidad que no siempre es fácil de encontrar.

A pesar de su cuña más elevada de las alpargatas Maretas, la sensación sigue siendo estable, segura, cómoda. La plataforma compensa la altura, permitiendo caminar con naturalidad, sin esa rigidez que muchas veces acompaña a este tipo de diseños. Aquí, la clave está en cómo está pensada: para estilizar, sí, pero también para durar toda la noche.

El detalle de las cintas, que se atan al tobillo, no es solo estético. Añade sujeción, adapta la alpargata al pie y refuerza esa sensación de ajuste personalizado. Y el acabado en serraje aporta textura, profundidad, un punto más sofisticado que la diferencia claramente de opciones más básicas.

Porque sí, la comodidad también puede ser nocturna. Y el verano, cuando cae el sol, también se pisa con intención.

Cuatro momentos. Cuatro moods. Cuatro formas de pisar el verano. Y, también, cuatro maneras de reinterpretar un clásico que nunca se fue, pero que ahora se siente más actual que nunca. Porque las alpargatas ya no son solo una opción. Son una extensión de quién eres ese día. Os dejamos el contacto:

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