Como una auténtica explosión cromática, Serpentine irrumpe en escena para recordarnos que el verano no se vive a medias: se celebra a todo color y en Celia B lo tienen muy claro.
Para la Primavera-Verano 2026, la diseñadora española firma una colección que es pura energía vital, donde la diversión, la personalidad y el optimismo se convierten en el hilo conductor de cada look.
Inspirada en lo orgánico, lo fluido y lo imprevisible, la propuesta toma su nombre de ese movimiento sinuoso que lo recorre todo: siluetas que serpentean el cuerpo, estampados que parecen vibrar con vida propia y prendas pensadas para mujeres reales que quieren impacto sin renunciar a la comodidad.
Con una paleta cromática intensa y luminosa se despliega sobre tejidos ligeros que aportan dinamismo y movimiento. Vestidos vaporosos, conjuntos coordinados y piezas que se conciben como extensiones del carácter de quien los lleva: femeninas, expresivas y con ese punto magnético que no pasa desapercibido.

Junto a los ya emblemáticos vestidos estampados, en esta ocasión creados por la propia diseñadora durante una de sus estancias en Tailandia, Serpentine despliega un imaginario de espíritu tropical que impregna toda la colección. Divertidas frutas, palmeras y motivos vegetales se traducen en estampados llenos de vitalidad que evocan destinos lejanos, veranos eternos y una actitud despreocupada ante la vida.
Las icónicas prendas de croché de la firma, elaboradas artesanalmente en Bali, se reinventan esta temporada con un giro aún más lúdico. Vestidos, tops y conjuntos se llenan de pequeños detalles inesperados (frutas, soles y elementos colgantes) que refuerzan el carácter divertido y artesanal de la colección, convirtiendo cada pieza en un objeto único cargado de personalidad.

El universo floral florece con fuerza a través de sofisticados estampados de orquídeas, que introducen un contrapunto elegante y femenino. Bordados minuciosos y aplicaciones delicadas refuerzan ese savoir-faire artesanal que distingue a Celia B, demostrando que el color también puede ser sinónimo de refinamiento.
Como novedad, la colección introduce una línea de inspiración romántica marcada por el uso de encajes de espíritu vintage, siluetas suaves y acabados delicados que dialogan con el resto de la propuesta desde una feminidad más etérea y nostálgica, sin perder frescura ni modernidad.

El estampado que da nombre a la colección, Serpentine, protagoniza además una serie de prendas diseñadas para elevar el día a día de quien las viste: puro dopamine dressing materializado en vestidos, conjuntos relajados de falda y top y, ahora también, en camisetas clásicas que amplían y completan el cada vez más versátil armario Celia B.
“Para mí, la moda tiene que hacerte sentir bien, darte energía y acompañarte en tu vida real. Serpentine habla de eso: de moverte libremente, de disfrutar y de no tomarte demasiado en serio”, explica Celia Bernardo, directora creativa y fundadora de la firma.
























