Ya sea con zapatos planos o de tacón, nuestra parisina está a solo un paso de lucir un look atrevido. Jugando con un sinfín de posibilidades, cambia de estilo y recorre el invierno con una elegancia natural.
Botas de montar: las reinas del estilo
Las botas Candice, un básico para todas las estaciones, sustituyen el caucho impermeable por piel de becerro lisa, lo que aporta un aspecto elegante y refinado. Aunque hacen un guiño a las influencias ecuestres, la parisina no tiene miedo de seguir su propio camino y las combina alternativamente con looks de piel de pies a cabeza, un vestido de noche asimétrico de crepé, pantalones plisados o una minifalda de tweed.
Ambos lados de la caña llevan el logotipo de Longchamp, un caballo de carreras en el mismo tono, mientras que el tacón está realzado con un fino borde verde brillante que evoca sutilmente los códigos de la Maison.

Botas de tacón alto: la elección mas elevada
Las botas de tacón salen de las sombras y se sitúan en el centro de atención para convertirse en el objeto de deseo de la temporada. Las botas Élan han dado con la fórmula ganadora gracias a su corte limpio por debajo de la rodilla, su punta afilada y su tacón estilizado, que realza la silueta. Confeccionadas en ante de cabra en una paleta de tonos atemporales (negro, beige, moca, oliva y burdeos), reflejan el amor de la parisina por el estilo boho chic. Le gusta combinarlas con calcetines de lana en contraste y una falda de vinilo.
Cuando se pone el modelo de piel con estampado de cocodrilo, sale a la calle con paso firme y seguro, apostando por combinaciones atrevidas, por ejemplo, una chaqueta motera a juego o una gabardina holgada.
«Las botas son una de esas prendas clave que se conservan toda la vida. Realzan la pierna, transforman un conjunto y marcan un estilo, pero el verdadero secreto es que deben ser tan cómodas de llevar como elegantes a la vista». — Sophie Delafontaine, directora creativa de Longchamp.
























