Entrenar, sudar, hidratarse, ducharse y ponerse ropa limpia. Tenemos tan interiorizada la rutina post-workout que probablemente ya la hacemos en piloto automático. Pero hay un pequeño detalle que solemos olvidar: nuestro cuero cabelludo también ha entrenado. Y puede que esté pidiendo su propio momento de recovery.
Después de una sesión intensa, todos sabemos lo que toca, beber agua, estirar un poco —si somos aplicados— y meternos en la ducha cuanto antes. Porque esa sensación de frescor después de sudar es, sencillamente, una de las mejores partes del entrenamiento.
Lo que quizá no tenemos tan presente es que el cuero cabelludo también sufre los efectos del ejercicio. Cuando entrenamos, aumenta nuestra temperatura corporal y sudamos, también en la cabeza. El calor y la humedad pueden favorecer sensaciones como el picor y la incomodidad y, en personas susceptibles, contribuir a un entorno relacionado con la aparición de caspa.
Y no, no hace falta que sea pleno agosto. Aunque fuera haga frío, el ejercicio hace que nuestra temperatura corporal aumente y activa la sudoración. Por eso, prestar atención al cuero cabelludo después de entrenar tiene sentido durante todo el año.
“Muchas veces nos acordamos del cuero cabelludo solo cuando aparece la caspa o empezamos a notar picor o incomodidad, pero su cuidado debería ser algo continuado”, explica el Dr. Tristán Sobral, dermatólogo experto de H&S. “Igual que cuidamos nuestra piel, aunque no tengamos un problema visible, deberíamos hacer lo mismo con el cuero cabelludo. Y después de hacer deporte cobra todavía más sentido, porque aumenta nuestra temperatura corporal y sudamos, también en esta zona”.

CALOR, SUDOR Y ESE PEQUEÑO INVITADO LLAMADO MALASSEZIA
La caspa no aparece por una única razón. En ella intervienen diferentes factores, entre ellos la microbiota del cuero cabelludo, factores externos y la predisposición individual. Por eso, no todos los cueros cabelludos reaccionan de la misma manera ante el calor o la sudoración.
Entre los microorganismos que forman parte de nuestra microbiota se encuentra Malassezia, un hongo presente de forma natural en el cuero cabelludo y asociado a la aparición de caspa, picor y descamación.
Según las condiciones estudiadas, un aumento de temperatura de 5 ºC puede llegar a duplicar su tasa de crecimiento. El sudor también puede influir: además de agua, contiene elementos como cloruro de sodio y ácido láctico y, en determinadas concentraciones, puede favorecer el crecimiento de Malassezia.
Esto no significa que sudar vaya a provocar caspa automáticamente —cada cuero cabelludo es un mundo—, pero sí pone sobre la mesa una idea sencilla: quizá no deberíamos acordarnos de él únicamente cuando empieza a protestar.
Y aquí es donde entra uno de los grandes placeres del post-workout: la ducha. H&S Menthol Fresh combina su eficacia anticaspa con el poder refrescante del mentol, proporcionando una sensación de frescor inmediata y duradera de hasta 5 ºC menos y ayudando a aliviar rápidamente la sensación de picor, incluso en condiciones de alta temperatura y humedad.
¿Por qué esa sensación de frescor es tan inmediata? El mentol actúa sobre receptores sensoriales de la piel relacionados con la sensación de frío, por lo que puede ayudar a reducir la percepción del picor y aportar una sensación de frescor y confort.
“El mentol es un activo que conocemos bien por su relación con la sensación de frescor y el alivio del picor”, explica Tristán Sobral. “Por eso me parece un ingrediente especialmente interesante en un momento como el post-entreno, cuando el cuero cabelludo ha estado expuesto al calor y a la sudoración”.
Además del efecto refresh, H&S Menthol Fresh incorpora Piroctona Olamina, un activo anticaspa que se deposita sobre el cuero cabelludo y en la zona más superficial del folículo, ayudando a actuar frente a factores asociados al crecimiento excesivo de Malassezia y a mantener el cuero cabelludo sin caspa visible.

EL RECOVERY TAMBIÉN SE HACE DE LA CABEZA
Estamos acostumbrados a pensar en el recovery como algo reservado a músculos y articulaciones. Pero después de activar el cuerpo, también podemos dedicar unos minutos a cuidar la cabeza.
Porque el entrenamiento no termina cuando dejamos las zapatillas en la bolsa del gimnasio. Después de correr, levantar peso o pedalear, llega ese momento de bajar pulsaciones, beber agua y recuperar la sensación de frescor.
Y quizá el ritual perfecto sea tan sencillo como una buena ducha y un cuero cabelludo bien cuidado.
Así que la próxima vez que termines de entrenar, acuérdate de él. Tu cuerpo ha hecho workout. Tu cuero cabelludo también.

























