Amigas, Rodilla regala labiales de edición especial con la compra de cafés o smoothies como el Iced Salted Caramel o el smoothie de fresa y plátano.¡¡¡WoooW!!!

Por fin, labiales que no solo apetece llevar, sino casi comer. Porque sí, este verano la belleza se pone gastronómica, jugosa y un poco traviesa. Entre cafés helados, smoothies de fresa y caramelo salado, y ese “quiero algo dulce ahora mismo”, la tendencia beauty ha decidido rendirse a lo evidente: los labios también pueden tener sabor.

Y en esta historia se cruzan dos nombres propios que parecen hechos para entenderlo todo: David Francés y Rodilla.

EL REGRESO DEL GLOSS: LA ERA DEL “QUIERO MORDERTE LOS LABIOS”

Después de años en los que el reinado absoluto fue del mate perfecto y el labio blindado, el brillo vuelve con ganas de protagonismo. Pero no cualquier brillo: hablamos de labios jugosos, naturales y con efecto buena cara.

“Los protagonistas son los labios, unos labios jugosos, hidratados, con volumen sin intervenciones médico-estéticas y con poco color. Ese efecto ‘labio mordido’ que queda tan bonito en cualquier persona”, explica el reconocido maquillador David Francés.

Y es que el gloss ha vuelto, pero no como lo recordábamos. Nació en los años 30, explotó en los 2000 y ahora regresa en versión sofisticada: texturas ligeras, hidratación real y un acabado que parece piel, no maquillaje.

“Ahora vuelve a estar en absoluta tendencia, convirtiéndose de nuevo en uno de los imprescindibles de belleza de la temporada”, señala Francés.

La tendencia ya tiene nombre propio en redes: el “lip gloss effect”, ese fenómeno que convierte unos labios brillantes en sinónimo de frescura, autocuidado y estética saludable. Y TikTok ha hecho lo suyo con el “lip gloss tactic”, donde el gesto de aplicarlo se vuelve casi un statement.

LAS REGLAS DE DAVID FRANCÉS PARA UNOS LABIOS PERFECTOS

Si algo deja claro el maquillador es que el gloss no tiene una sola forma de uso. Se adapta, se mezcla y se juega con él:

  • SOLO GLOSS SOBRE EL LABIO NATURAL: el acabado más fresco y minimalista. “Crea un efecto ultra natural que me parece súper elegante”, asegura. Imprescindible: labios exfoliados.
  • PERFILADOR + GLOSS: define el contorno y aporta volumen visual sin perder naturalidad.
  • PERFILADOR COMPLETO + GLOSS: más intensidad, más color y un efecto más pulido.
  • BARRA DE LABIOS + GLOSS: la versión más sofisticada, ideal para noche o eventos.

Y el brillo no se queda solo en los labios, “Tampoco se te olvide que, con un toque leve en la yema de los dedos y calentándolo un poco, puedes utilizar cualquiera de estos brillos sobre el pómulo para crear un iluminador sin brillantina súper especial”, descubre el maquillador.

EL GLOSS YA NO ES SOLO MAQUILLAJE: ES EXPERIENCIA SENSORIAL

La nueva generación de gloss ha dejado atrás cualquier recuerdo pegajoso. Ahora hablamos de fórmulas ligeras, confortables y con efecto volumen inmediato, pero también de algo más, la sensorialidad.

En esta línea, David Francés firma junto a Rodilla una colaboración que une belleza y gastronomía con dos gloss inspirados en sabores irresistibles: fresa y caramelo salado.

«Estos brillos no solo son estéticos, sino que también ofrecen un disfrute sensorial, ya que tienen sabor: uno con sabor a fresa y el otro con sabor a caramelo salado. Ambos tonos son perfectos para cualquier tipo de piel y tonalidad”, explica el maquillador.

Además, no son solo bonitos, también cuidan. Están formulados con aceite de ricino, aceite de oliva y vitamina E, ingredientes que ayudan a mantener los labios hidratados y confortables. “Están hechos para mantener los labios súper hidratados sin sensación pegajosa”, añade Francés.

CUANDO LA BELLEZA SE SIRVE COMO UN CAFÉ HELADO

En plena fiebre del glow y de la belleza natural, Rodilla se suma a la tendencia con una acción que une cosmética, gastronomía y lifestyle. Regalar estos brillos de edición especial con la compra de cafés o smoothies como el Iced Salted Caramel o el smoothie de fresa y plátano.¡¡¡WoooW!!!

Porque este verano, la belleza ya no solo se mira, se prueba, se huele y casi se muerde. Y si un gloss puede saber a fresa o a caramelo salado, quizá el verdadero lujo esté en algo muy simple: no tener que elegir entre comer o maquillarte.