En un momento en el que la perfumería busca nuevas formas de conectar con las generaciones más jóvenes, Ramon Monegal presenta KATHARSIS, una colección que va más allá del perfume para convertirse en una experiencia emocional y artística. Un proyecto creado junto al pintor Miguel Caravaca, donde fragancia y arte visual se encuentran para contar historias que se sienten tanto como se ven.

La propuesta nace con una intención clara: romper con lo establecido y acercar la alta perfumería a un lenguaje más libre, irreverente y contemporáneo. Cada perfume parte de una emoción y de un imaginario visual inspirado en la cultura popular, el cine y personajes icónicos que forman parte del imaginario colectivo.

UN DIÁLOGO ENTRE PERFUMERÍA Y PINTURA

La esencia de KATHARSIS está en la colaboración entre el perfumista Ramon Monegal y el pintor Miguel Caravaca, cuya mirada artística aporta una lectura visual a cada fragancia. Sus obras no ilustran el perfume: lo reinterpretan.

Para Ramon Monegal, este tipo de colaboraciones suponen un reto creativo que lo aleja de su zona de confort. La interacción con nuevas generaciones y disciplinas lo obliga a replantear fórmulas, ingredientes y narrativas olfativas, abriendo el proceso creativo a la experimentación. «Lo que es importante es que el perfumista, que es un oficio y que está encerrado un poquito en una burbuja, cómodamente instalado, llega un momento que ese acomodamiento hay que pincharlo por algún lado. Entonces, una colaboración con una energía que viene de fuera, con una visión que viene de fuera, de repente te descolocan», explicó Monegal durante la presentación.

El maestro perfumista destacó además cómo este intercambio creativo enriquece su trabajo: «Me están pinchando también para que los ingredientes que utilice sean diferentes y las proporciones diferentes. El resultado es que me sacan fuera de la zona de confort y en realidad creo que estoy mejorando.»

Por su parte, Miguel Caravaca vivió la propuesta con un entusiasmo especial. El artista, que siempre ha mostrado interés por el universo olfativo, encontró en esta colaboración la oportunidad de trasladar su imaginario pictórico al terreno de las fragancias.«Cuando se pusieron en contacto conmigo y me llamaron, pues casi me desmayo, ¿no? Porque te llama Ramon Monegal para hacer una colaboración con lo que me gusta a mí y a mi hijo», confesó.

Una ilusión que se convirtió en el motor creativo del proyecto: «La ilusión es el motor y es la gasolina de todo» concluye el maestro perfumista.

TRES FRAGANCIAS, TRES EMOCIONES

LUCKY SPRAY: LA FORTUNA, UN AMULETO OLFACTIVO

Representada por el símbolo del gato de la suerte, en la superstición positiva, esta fragancia gira en torno a la idea de la fortuna como actitud vital. La rosa actúa como hilo conductor de una composición que invita al optimismo y a la apertura de posibilidades. Tanto el perfume como la obra artística asociada buscan transmitir esa sensación de confianza que acompaña a quien afronta el día con energía positiva.

Ingredientes: bergamota, cascalone, agua de coco, rosa de Damasco, jazmín grandiflorum, oud, perla de ámbar, cóctel de almizcles feromonales.

DOPAMINE: LA EUFORIA, EL IMPULSO SIN LÍMITES

La obra pictórica inspirada en el universo de El lobo de Wall Street, esta creación explora la ambición, la intensidad y el deseo de ir siempre más allá.  Esa sensación instintiva de “quiero más”. Activador emocional, no racional. La fragancia es vibrante y captura el vértigo de la euforia contemporánea y la búsqueda constante de nuevas metas.

Ingredientes: mango, piña, frambuesa, ylang-ylang, helional, ciclamen, almizcle de vainilla, ambroxan, musgo de roble.

YUMMY JAM: EL PLACER, EL GOCE SIN FILTROS

Representada por el Monstruo de las Galletas, esta fragancia celebra el placer en su forma más instintiva. Un perfume inspirado en el disfrute de esos placeres prohibidos que nos invitan a pecar sin culpa. Notas gourmand como cacao, café y matices dulces construyen un perfume cálido, adictivo y profundamente sensorial, concebido para disfrutar sin complejos.

Ingredientes: bergamota, cacao, café, coumalactona, tonka, almizcle, sándalo, vainilla, azúcar tostado.

UNA COLECCIÓN QUE CONTINÚA CRECIENDO

KATHARSIS no termina aquí. La exposición anticipa nuevas fragancias inspiradas en la creatividad de Salvador Dalí, la rebeldía de Miércoles Addams y la transformación emocional de Eleven en Stranger Things. Cada una explora un estado emocional distinto dentro de un mismo universo narrativo. Pero que saldrán a la luz en un futuro muy próximo, exactamente en septiembre.

Más allá de las fragancias, KATHARSIS reivindica el diálogo entre dos disciplinas creativas que comparten un mismo objetivo: emocionar y contar historias.

Como explica Caravaca: «Yo desde siempre he defendido que estas dos disciplinas tienen un lenguaje muy común. Los dos queremos contar historias y los dos tenemos una paleta. Yo tengo una paleta de colores y él tiene una paleta de ingredientes.»

El resultado es una colección que invita a experimentar el perfume desde una perspectiva diferente, donde cada composición se convierte en una emoción tangible y cada obra en una extensión visual de esa experiencia olfativa.

Para Monegal, el mensaje que da sentido a todo el proyecto es claro: «Desconectar para poder sentir y liberarse.»

Con KATHARSIS, Ramon Monegal y Miguel Caravaca proponen una nueva forma de entender la perfumería, como un lenguaje emocional donde cada fragancia es una historia. Un viaje sensorial que conecta arte, cine y emoción en una misma experiencia.