Hablar de líneas de marioneta es hablar de uno de los signos que más condiciona la expresión del rostro, porque no solo marca el envejecimiento, sino también la emoción que proyecta la cara. En este campo, la experiencia de la Dra. Natalia Upegui (actualmente en la clínica PHI, C/Fernández de los Ríos, 100 en Madrid) es especialmente relevante, ya que su enfoque con ácido hialurónico, se centra en corregir sin alterar la identidad facial, buscando siempre un resultado armónico, natural y técnicamente muy preciso.
QUE SON LAS LINEAS DE MARIONETA Y POR QUE APARECEN
Las líneas de marioneta son los surcos que descienden desde las comisuras de la boca hacia el mentón. Aunque a simple vista se perciben como una arruga, en realidad son el reflejo de un proceso más profundo de envejecimiento facial en el que intervienen varios factores a la vez.
Con el paso del tiempo, la piel pierde colágeno y elasticidad, disminuye el ácido hialurónico natural y los tejidos faciales empiezan a descender por efecto de la gravedad y la reabsorción de estructuras internas. Este conjunto de cambios provoca que el tercio inferior del rostro pierda soporte, y la zona alrededor de la boca se vaya “hundiendo” ligeramente.
No todos los rostros las desarrollan igual. Suelen ser más visibles en pieles finas, en rostros con menor proyección de mentón o pómulos, o en personas con tendencia a la flacidez. También influyen factores como la genética, la gesticulación repetida o la exposición solar acumulada. «Pero lo más importante es entender que no es solo una línea, es un cambio estructural del tercio inferior del rostro» como nos cuenta la Dr.Upegui.

COMO SE ABORDAN CON ACIDO HIALURONICO
El ácido hialurónico es hoy el tratamiento de elección para suavizar las líneas de marioneta, pero su eficacia no depende únicamente del producto, sino de la estrategia médica detrás de su aplicación.
No se trata de “rellenar un surco” de forma aislada, sino de comprender por qué se ha formado y qué estructuras han perdido soporte. En muchos casos, el abordaje más natural no consiste en tratar directamente la línea, sino en reposicionar volúmenes en zonas clave como la mandíbula, el mentón o la mejilla. De esta forma se recupera la arquitectura global del rostro, lo que permite suavizar la línea sin generar volumen artificial en la zona peribucal.
El procedimiento se realiza en consulta tras un análisis facial detallado. Se valora la calidad de la piel, la flacidez, la pérdida de volumen y la dinámica del rostro en movimiento. A partir de ahí se selecciona el tipo de ácido hialurónico más adecuado según densidad y objetivo, y se planifica una técnica de infiltración personalizada que busca siempre naturalidad y equilibrio.
LA VISION DE LA DRA. NATALIA UPEGUI Y EL TRATAMIENTO EN CONSULTA
La Dra. Natalia Upegui ha desarrollado una forma de trabajo muy centrada en la armonización facial global, especialmente en el tercio inferior, donde pequeñas modificaciones pueden cambiar por completo la expresión del rostro. Su enfoque parte de la idea de que el objetivo no es corregir una línea, sino devolver estructura y equilibrio sin que se note que ha habido un tratamiento.
En consulta, el procedimiento comienza con una valoración minuciosa del rostro en reposo y en movimiento. A partir de ahí, la doctora diseña un plan completamente individualizado en el que decide no solo dónde infiltrar, sino también en qué plano y con qué tipo de producto. La técnica es rápida y ambulatoria, y suele durar entre los 30 y 45 minutos.

RESULTADOS, IMPRESIONES Y QUE ESPERAR REALMENTE DEL TRATAMIENTO
El resultado es inmediato, pero lo más importante no es la rapidez del efecto, sino el impacto visual que genera. Desde el primer momento, el rostro cambia de forma perceptible. Las líneas de marioneta se suavizan, la zona peribucal recupera soporte y el tercio inferior gana estructura. Sin embargo, este cambio no siempre es sutil en la percepción inicial del paciente o de su entorno.
En muchos casos, la impresión es que “se cambia la cara”. No porque el rostro deje de ser reconocible, sino porque la expresión se modifica de forma notable: La cara deja de verse caída, la comisura de la boca ya no transmite tristeza y el conjunto facial recupera una posición más elevada y descansada ¡¡¡En general te ves más guapa y siendo tú!!!
Con los días, a medida que el ácido hialurónico se integra en los tejidos, el resultado se vuelve más natural y progresivo, ya que hasta ese momento te ves algo hinchada y rara, pero sólo es tu percepción. Es entonces cuando el efecto se estabiliza y se percibe como una mejora global de la expresión, más que como un retoque puntual. Como dice la Dra. Upegui «Hay que mirar el rostro de una manera total, viendo la cara en su conjunto, no mirar sólo el lugar del retoque y en este caso nuestras líneas de marioneta»

La duración habitual oscila entre seis y nueve meses, dependiendo del tipo de producto, la técnica utilizada y las características del paciente. Pero más allá del tiempo, lo relevante es el tipo de resultado que se obtiene. Un rostro más equilibrado, más fresco y con una expresión menos endurecida, siempre respetando la identidad facial.
En manos expertas como las de la Dra. Natalia Upegui, el ácido hialurónico no se entiende como un simple relleno, sino como una herramienta de precisión capaz de reordenar la armonía del rostro. Os dejamos el contacto:
CONSULTA: C/ Fernández de los Ríos, 100, Chamberí, 28015 Madrid
TEL: 663.90.28.30
























