Mallorca también tiene un invierno. Uno de luz dorada, paisajes terrosos y mares que adquieren tonalidades profundas cuando el sol comienza a caer. Ese Mediterráneo menos evidente, más pausado y nostálgico, es precisamente sobre el que se asienta la nueva colección de Lottusse.
Bajo el lema “la isla no grita: susurra”, la colección de otoño/invierno viaja hasta el corazón de Mallorca, su lugar de nacimiento, para recuperar algunos de sus códigos más reconocibles y trasladarlos al armario de la próxima temporada. El resultado es una propuesta en la que el paisaje se convierte en paleta cromática y las materias primas nobles, en el hilo conductor de una selección de prendas, zapatos y accesorios pensados para acompañar durante años.
Si existe un color capaz de resumir esta colección es el marrón. Lejos de limitarse a una única tonalidad, Lottusse explora toda su riqueza cromática a través de matices como el moka, el whisky, el chestnut o el espresso, convirtiéndolo en uno de los grandes protagonistas del armario invernal.
Una elección que conecta directamente con los paisajes de Mallorca y que encuentra su contrapunto en otros tonos inspirados en la naturaleza mediterránea. El resultado es una gama cromática serena y envolvente que confirma algo que las tendencias llevan varias temporadas demostrando: los tonos tierra han dejado de ser un recurso exclusivamente otoñal para convertirse en uno de los grandes pilares del fondo de armario.

Botas altas, mocasines y bailarinas: el nuevo fondo de armario femenino

En la colección femenina, el calzado ocupa un lugar central. Las botas de caña alta aparecen como una de esas inversiones que transforman cualquier estilismo de invierno, especialmente en pieles patinadas que potencian el carácter artesanal de la firma. Junto a ellas, los botines de tacón aportan una alternativa más urbana, mientras los mocasines estructurados introducen ese juego entre códigos masculinos y femeninos que continúa dominando el calzado de la temporada. También hay espacio para las bailarinas, reinterpretadas en texturas artesanales, además de zapatos con hebilla y modelos de cordones que recuperan el savoir-faire más tradicional de la casa.

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La misma filosofía se traslada a las prendas exteriores. Las gabardinas, las bomber y los abrigos de piel con cuello de borreguillo voluminoso, así como las cazadoras de ante, se presentan como piezas de inversión capaces de enfrentarse al frío sin perder ese aire atemporal que convierte determinadas prendas en compañeras de armario durante años.
En cuanto a los bolsos, la firma propone diseños de hombro, tote o cruzados, la colección incorpora diferentes siluetas entre las que destaca Noodbags, una de las piezas icónicas de Lottusse, elaborada en piel trenzada y concebida como un guiño directo a la tradición artesanal mallorquina.